viernes, 15 de junio de 2018

Las personas que se llevan bien con los demás tienen buenas habilidades para la convivencia. Estas habilidades se desarrollan cuando las personas se relacionan unas con otras, aprenden cómo son ellas mismas y toman en cuenta los sentimientos de los demás. Es importante para todos saber convivir con cualquier grupo —sea una familia, un grupo de amigos o incluso los compañeros de curso en la escuela. No basta tener buenos modales para lograr una buena convivencia. Las personas que saben convivir con los demás, saben: • dar y recibir atención, afecto o ayuda.

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Cómo los niños aprenden a convivir
No nacemos con la habilidad de convivir. Comenzamos a aprender a convivir en cuanto nos damos cuenta de las demáspersonas. Después, como niños y como adultos, seguimos desarrollando esa habilidad. Estamos aprendiendo a convivir toda la vida. Al principio, desarrollamos habilidades muy sencillas. Un bebé aprende a sonreírle.






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El comportamiento ‘correcto’ dependerá de la edad del niño. Si usted espera demasiado del niño, ambos quedarán decepcionados y tristes. Pero, si espera muy poco, él no desarrollará nuevas habilidades. Para información sobre las edades a que los niños desarrollan nuevas habilidades, vea los cuadros de desarrollo del niño, a partirde la página 231.
Trate de tomar conciencia de su propia actitud hacia las habilidades de su hijo sordo.



















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  1. . APRENDER A CONVIVIR:  De las 4 A de la educación: Aprender a ser, Aprender a hacer, Aprender a aprender y Aprender a convivir; nos referiremos a la capacidad de convivir. Comenzaremos con una historia.     Unas personas hambrientas podían tomar el arroz  distante, mediante  palillos tan largos  que luego no podían llevar hasta su boca. Se morían de hambre y eso era el infierno. Cerca de allí otras se alimentaban entregando el arroz que pinchaban los unos a los otros.  Eso era el cielo.       En nuestro mundo sembrado  de recursos, algunos tienen mucho y otros no tienen nada, porque no trabajamos en equipo ni respetamos la dignidad del hombre. Reconocer su fragilidad,  tolerar las diferencias, integrarlas en coherencias que enriquecen la vida,  ser responsable por la sociedad en que vivimos, es lo que hace  vivir en  el cielo y no en  el infierno.     Deberemos aprender a trabajar en equipo. En Las Vegas en 1992  se propuso a  5000 personas pilotear un  simulador de vuelo: la mitad controlaría la altura y la otra mitad la dirección y la velocidad. Al principio parecía imposible, pero luego, como por arte de magia lograron el control.   El éxito fue el resultado de que se sintieron implicados en una actividad atractiva, con objetivos magnéticos y claros, con una retroalimentación que les informaba cómo les estaba yendo.   El feedback continuo con la realidad es lo que impide que un error se convierta en hábito .
  2.    
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  1. Enseñar a comportarse no es ámbito de una actividad educativa específica, ya que toda la educación persigue ese mismo objetivo”.
  2. 5. Aprender a convivir, además de ser uno de los objetivos de todo sistema educativo, está considerado como uno de los retos fundamentales para la educación del siglo XXI. Sin embargo al día de hoy, el aprendizaje de la convivencia en la formación del profesorado continúa siendo claramente deficitaria, a pesar de que, es un aspecto que la mayoría del profesorado valora como muy importante para nuestro desarrollo profesional. El aprendizaje de la convivencia en la formación de valores, es vital en los educandos, ya que permite el principio de convivencia social.
  3. Convivir significa vivir unos con otros, en base a unas determinadas relaciones sociales y a unos códigos valorativos, forzosamente subjetivos, en el marco de un contexto social determinado. El conflicto que estructura la democracia lleva en sí, inevitablemente, el valor de la convivencia.


La Conferencia ha sido concebida para promover el diálogo relativo a cómo enfrentarse a los desafíos de estas “nuevas ignorancias” desarrollando unas “nuevas alfabetizaciones” – es decir, el conocimiento, los valores y las capacidades necesarias para encontrarlas. Esto supone que aprender a vivir juntos en un mundo globalizado implica un compromiso periódico